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Oscar Contreras
El petrolero, José Ramón Silva Arizabalo, secretario de Turismo, perdón, de Desarrollo Energético de Tamaulipas, renunció a este cargo -dizque- por asunto personales. La realidad es que fue despedido y aunque no se sabe cuál es la razón, existen dos versiones que circulan por los pasillos del poder.
La primera es que sus continuos viajes a Europa y Estados Unidos tuvieron gastos estratosféricos que rebasaban el tope establecido para las comidas, vuelos en primera clase y hoteles, lo cuales nunca pudo comprobar y esto causó sospecha.
El petrolero Silva Arizabalo, manejó los recursos públicos asignados a la secretaria de Energía como si fueran suyos, no le rendía cuentas a nadie y esto pudo haber sido la causa de su despedida, ya que ahora con el doctor Lavín al frente de la secretaria de Finanzas existe un estricto control del gasto.
La segunda versión es que estuvo tan enamorado de una de sus colaboradoras que hasta pudo haberlo divorciado, cuando apenas tenía casi un año de casado y esto causó escándalo en las altas esferas del poder estatal.
Así que antes de manchar al gobierno de Tamaulipas por su infidelidad, el alto mando prefirió renunciarlo para que vuelva a sus actividades como organizador de fiestas en el sur del estado.
Y es que aún se le extraña en Refinería Madero porque los torneos de pesca en Playa Miramar y los continuos festejos que organizaba, antes de entrar a la administración estatal, para los dirigentes de la Sección Uno y la base de trabajadores, dejaron muchos recuerdos.
Ahora sus excompañeros petroleros deben estar muy contentos, saben que ahora sí volverán a divertirse como antes lo hacían con su compañía y esperan que ponga en práctica todo lo que aprendió en sus viajes por Mónaco, Ámsterdam, Paris, Budapest, España, Japón, Korea, China y Brasil.
El empresario Don Pancho González y su familia por supuesto que deben estar muy complacidos por su despido del gobierno de Tamaulipas, ya que como buen trepador que es, Silva primero los utilizó para lograr la confianza de la gente del primer nivel de gobierno y luego, los traicionó de tal manera que ni les contestaba el teléfono y no recibía sus mensajes, pero como vemos, eso lo pago muy caro por mal agradecido y traidor.
José Ramón Silva Arizabalo subió rápido, pero cayó de igual manera, no tiene vocación por el servicio público, su afán protagónico no es para estar al frente de una dependencia estatal, más bien es para organizar fiestas o estar en el teatro, se dedicó a viajar a comprar premios y luego cuando su ego creció ya no pudo controlar sus apetitos, eso lo destruyó y lo hizo caer tan rápido como creció.
Su caso es un ejemplo de vida y ojalá que muchos de los integrantes de la 4T que hoy están en el gobierno y se creen los muy “sácale punta al lápiz” y creen saberlo todo, tomen en cuenta lo que le pasó a Silva quien salió muy gastalón y enamorado y al final eso lo tumbó de la nube en que andaba como bien dijera Cornelio Reyna.
De salida. El economista Manuel Cavazos Lerma pudo haber estudiado en Londres, conocer Europa, codearse con el poder y haber leído y practicado el