Cuentas Claras
Javier Claudio
Admirable labor que nadie ha logrado acallar lo que es el amor por los hijos
* – . Omisión y complicidad de autoridades de gobierno se acrecienta día tras día
* – . Y que del pago en autopistas; robo en despoblado, recuperadas su inversión
Por Javier Claudio
Claro que sí. – La omisión y complicidad, dos conceptos que contempla la ley y son sancionados, ineludiblemente serán las partes elementales en el caso del Rancho Teuchitlán, Jalisco donde por supuesto estarán involucradas las autoridades de gobierno y en algunos casos sometidos por el crimen organizado. La intervención de la Fiscalía General de la República sobre este crematorio clandestino y campo de entrenamiento es determinante y obligado, deberá tener un esclarecimiento y no sea otro Ayotzinapa.
Clarín. – El hecho macabro del Rancho Izaguirre es una vergüenza más para México que remarca la impunidad como un padecimiento lacerante que exhibe a su vez la inexistente aplicación de la ley en un marco de sufrimiento y dolor de miles de familias. Los cientos de prendas y artículos personales encontrados, no son el abandono de alguna tintorería ni de una descuidada reparadora de calzado, son evidencias de un campo de exterminio que exige resultados de investigación y castigo, caiga quien caiga.
Aclarando. – Y obsérvese como aparece la autoridad extraviada en la incongruencia, pues en tanto mediante la aplicación de la ley en todo su rigor para suspender las corridas de toros a fin de evitar la violencia contra los animales, este mismo hecho delictivo hunde a miles de ciudadanos, pues se acrecienta y crea la zozobra de manera cotidiana. La trascendencia de efectos delincuenciales son tan serios que debiera existir un programa de Gobierno para tratamiento psicológico de víctimas.
Claridades. – Innegable que detrás de este doloroso hallazgo están las Madres Buscadoras, lo que finalmente representa un logro de su singlar lucha, por su incansable búsqueda de justicia al avivar aquello que, no hay más allá que el amor de una madre. Cuántas de estas han perdido la vida, para tratar de acallarlas en su reclamo de justicia y sin embargo han mostrado mayor valor. La magnitud de estos hechos, tendría como soporte que solamente hasta el año 2022 se registraban más de 100 mil desparecidos.
Claroscuro. – Quién nos quita de encima el gran negocio del Gobierno Federal, como es el cobro de peajes en puentes, carreteras y autopistas. No obstante, pagadas, han sido cedidas en concesión a la Iniciativa Privada para “recuperar” la inversión. Aquí en primer término, aparecen el Puente I y el II, pagados desde hace muchos años, cuya inversión hecha por la Federación, –cuando entonces aún invertía– logró la recuperación del gasto mediante el manejo de cuotas de peaje y… ¡se sigue cobrando!
Claro que no. – El usufructo del peaje en carreteras y puentes se ha convertido en un descarado asalto al ciudadano. Reprobable que, si parte de nuestros impuestos son precisamente para la construcción de puentes y carreteras, ¿porque cobrar entonces algo que nos costó y además de que ya fue cobrado a la misma ciudadanía? Castiga por ley la autoridad el “cobro de derechos de piso” como delito, pero comete el mismo ilícito al propio ciudadano bajo una cubierta oficialista que significa un “asalto a plena luz”.
Clarificando. – Otra vivencia de abuso sería la autopista Monterrey-Nuevo Laredo, construida por el Gobierno Federal en 1989 mediante inversión de una empresa privada a quien se le cedió para cobro de peaje durante los 15 años siguientes y así –según– recuperar el monto de la inversión. Poco después del año dos mil el Gobierno Federal la retiro la concesión a Protexa por incumplimientos y desde entonces Capufe realiza el cobro del peaje. ¡Es decir, a 36 años de su construcción se sigue cobrando!
Sabía usted que. – Un ejemplo de las ganancias de construcción de puentes y carreteras; en 1989 costaba 1.5 millones de dólares el kilómetro de pavimento asfáltico y hoy se continúa en el mismo estimativo, sólo que convertidos a pesos y de acuerdo a la cotización actual representan tres mil millones de pesos. Estas cifras serían la coyuntura de las mayúsculas ganancias que representa para Capufe entre los tiempos de cuando se construyó con su respectiva cotización de entonces y la paridad existente hoy. javierclaudio40@yahoo.com.mx