Gastón Monge

 

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Un violento amotinamiento de africanos que se encuentran en el albergue municipal, ocurrió al mediodía de este martes cuando un grupo integrado por hombres y mujeres de El Congo, se negó a ser censado por el personal para enlistarlos y sean llamados para una posible cita con autoridades de Estados Unidos, por lo que provocaron disturbios que fueron sofocados por la Policía Estatal.

De acuerdo a versiones preliminares, el motín inició cuando un grupo comenzó a agitar al resto para que no fueran censados, argumentando una mejor atención dentro del albergue, pero como sus protestas eran algo violentas, se solicitó la presencia de las fuerzas estatales.

Al llegar fueron recibidos a golpes y gritos, lo que hizo que los elementos del orden lanzaran gas pimienta para sofocar lo que parecía salirse de control, y esto provocó una estampida de africanos que corrieron  hacia el interior y otros hacia la calle, en donde fueron recibidos de igual manera por los policías, quienes arrestaron a varios hombres y mujeres.

Ante la magnitud del problema, la avenida Madero fue cerrada al tránsito de vehículos, y fue necesaria la presencia de paramédicos y ambulancias para atender algunas mujeres y niños que fueron afectados por el gas al inhalarlo.

“Están desesperados porque se quieren ir ya a Estados Unidos, por lo que comenzaron a jalonearse con los estatales y aparecieron los golpes”, dijo uno de los policías responsables de realizar la custodia externa de este refugio.

Del alboroto al desmayo

 

En medio de la refriega una mujer desmayó y cayó al suelo al inhalar el tóxico gas, mientras algunos de los africanos se hicieron entender ya fuera en francés, en portugués, en español e incluso en inglés, para mencionar de las presuntas malas condiciones en que habitan al interior del refugio.

Varios niños pequeños, posiblemente hijos de la mujer, volteaban para todos lados como pidiendo ayuda, y desesperados estaban mudos de la impresión al ver a su mamá tirada inmóvil en el piso, mientras curiosos y personas de la misma raza solo miraban y gritaban.

“No nos dan de comer y no nos atienden”, dijo uno de ellos en francés, mientras otro de los revoltosos mencionó que los policías los comenzaron a golpear cuando comenzaron a reclamar sobre las malas condiciones en que se encuentran algunos de ellos, en particular las mujeres y los niños.

Michell Mata, del Congo, se manifestó de la misma manera, y en francés dijo que la intervención de la policía fue injusta ya que solo reclamó las malas condiciones en que habita dentro del refugio, razón por la que le rociaron gas a él y a varios de sus compatriotas, incluyendo a mujeres y niños.

Una joven negra de apenas 22 o 23 años, mencionó en un sencillo portugués,  que pertenece a un grupo de africanos que llegaron a inicios de marzo, y que luego de reclamar a los responsables del refugio sobre su situación migratoria ante Estados Unidos, llegaron los policías para rociarles el gas en la cara, y dijo que no es justo porque ellos “no somos delincuentes, somos emigrantes”, expresó molesta.

 

Mentiras, dicen cubanos

 

Ajenos a este problema un numeroso grupo de cubanos se apostó en la acera opuesta al refugio solo para mirar de lejos los acontecimientos. Uno de ellos que estuvo desde el inicio del conflicto, narró que la protesta se debe a una lista que tiene  el Instituto Nacional de Migración, y que piensan los africanos que los responsables del albergue elaboran listas falsas para dejarlos más tiempo en México.

“Pero eso es mentira, todo es mentira, ya que las cosas se están haciendo bien, y ese grupo que llegó el 26 de marzo, y es el grupo que ya le toca acudir a la cita a Estados Unidos, y no son los que protestaron en el puente, esos son los que están ahí desde hace tiempo”; dijo el cubano quien prefirió el anonimato.

Lo cierto es que este albergue ya está saturado y cerró las puertas a más migrantes, por lo que los que llegan ya no pueden ingresar, puesto que este refugio cuenta con más de 700 migrantes de varias nacionalidades, predominando los centroamericanos, los cubanos y los africanos.

Al respecto, el director de protección civil, Omar Enríquez, al llegar al lugar solicitó informes de lo ocurrido, y al salir mencionó que no se permitirán más alborotos dentro del lugar, “y el que quiera estar deberá respetar las reglas, y si no,  que se vayan a otro lugar”, expresó en tono molesto.

Una hora después de iniciado el conflicto, los ánimos se calmaron mediante el dialogo, aunque la tensión persiste entre los africanos que señalan actos racistas en su contra.