Agencias

CARACAS — Un grupo de soldados se sublevó contra el gobierno de Venezuela y declaró lealtad a la oposición. Diplomáticos y funcionarios de otros países recalcan que el gobierno pronto se quedará sin dinero para los servicios más básicos. Y algunos países de la región han llamado al presidente un dictador ilegítimo.

Las condiciones en Venezuela se han deteriorado tanto que la oposición —que había sido diezmada por el encarcelamiento y el exilio de muchos de sus integrantes y estaba desacreditada por otros intentos fallidos para sacar del poder a Nicolás Maduro— cree que esta vez tiene verdaderas posibilidades. Quien encabeza esos esfuerzos es un venezolano de 35 años que era prácticamente un desconocido hasta hace poco: Juan Guaidó.

Su debut como líder de oposición a principios de enero, cuando asumió la presidencia de la Asamblea Nacional, ha captado la atención tanto dentro como fuera del país, particularmente por su declaración de que Maduro es un “usurpador” y de que él está dispuesto a llevar la bandera de un gobierno de transición.

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“La relación del venezolano hoy con el Estado es de terror”, dijo Guaidó en entrevista. “Cuando eso pasa, las voces y luces del mundo, esos mensajes, son incluso aliento para la lucha diaria y el resistir y soñar con democracia, con un mejor país”.

La mayor apuesta del joven político a la fecha es convocar una protesta masiva en contra del gobierno para este miércoles 23 de enero. Si los venezolanos responden al llamado, serían las primeras movilizaciones masivas en el país desde una represión de protestas en 2017 que cobró la vida de más de cien personas en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, de acuerdo con las Naciones Unidas.

“Le ha dado nuevos bríos a la oposición”, dijo David Smilde, analista de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, grupo de investigación y defensa de los derechos humanos. “La oposición finalmente tiene un nuevo rostro que es valiente, con ideas refrescantes y habilidades de liderazgo que ha ayudado a revivirla”.

Algunos integrantes de las fuerzas armadas ya respondieron a Guaidó con un breve acto de resistencia en una base militar en Caracas, que resultó en protestas callejeras después de la detención de los soldados involucrados.

Maduro ha desestimado a la oposición al calificarlos de niños, peones del gobierno estadounidense de Donald Trump. Iris Varela, política del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ministra a cargo de servicios penitenciarios, dijo en Twitter: “Guaidó, ya te acomodé la celda, con tu respectivo uniforme. Espero que nombres rápidamente a tu gabinete para saber quiénes te van a acompañar”.

El desafío de Guaidó sucede en momentos en que la presidencia de Maduro enfrenta sus mayores problemas de legitimidad. Maduro fue juramentado el 10 de enero para un segundo mandato de seis años después de una elección muy cuestionada que no fue reconocida por varios países.

El gobierno de Maduro, cuyos integrantes también enfrentan sanciones económicas de naciones como Estados Unidos, ahora está geográficamente rodeado por dos líderes de derecha, en Colombia y en Brasil. A nivel doméstico, la hiperinflación llevó al presidente a intentar hacer cambios al bolívar, que ha ido perdiendo valor. Más de tres millones de venezolanos han emigrado del país por la escasez de alimentos y de medicinas.

Sin embargo, aunque Maduro se enfrenta a la impopularidad por la crisis, la oposición igualmente ha estado en peligro.

Desde 2017, la Asamblea Nacional ha quedado desbancada por un nuevo cuerpo legislativo creado durante la gestión de Maduro y compuesto por simpatizantes suyos. El año pasado la oposición estaba tan dividida sobre cómo lidiar con Maduro que dos de los partidos de la unión rompieron con el boicot a las elecciones que promovían los demás.

“La gente está frustrada con la oposición y cansada de las mismas caras de políticos de la vieja guardia que han fracasado”, dijo Margarita López Maya, politóloga que daba clases en la Universidad Central de Venezuela y ahora está jubilada.

Muchos creen que el ascenso de Guaidó será la última y mejor oportunidad para que la disidencia política reviva.

“Trabaja duro, es humilde y puede unirnos”, dijo Lilian Tintori, activista cuyo esposo, Leopoldo López, es el prisionero político de más alto perfil de Venezuela, además de mentor de Guaidó. “Pero el riesgo es enorme. Puede que a Juan le hagan lo mismo que le hicieron a Leopoldo, meterlo a prisión”.

Guaidó ya fue retenido temporalmente por integrantes encapuchados del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional el pasado 13 de enero, dos días después de anunciar su intención de retirar a Maduro del poder. Hay reportes sobre cómo fue el arresto: el gobierno dijo que sucedió a manos de agentes rebeldes que fueron disciplinados, mientras que Guaidó asegura que los agentes lo soltaron porque simpatizan con la oposición.

Varios funcionarios de otros países, particularmente los de Estados Unidos (que quiere que haya un gobierno de transición en Venezuela), dicen que ven en Guaidó a un líder refrescante de orígenes humildes que contrasta con otros líderes de la oposición en el pasado, a los que Maduro descalificó al llamarlos oligarcas o extremistas de ultraderecha.

Aunque Estados Unidos no ha reconocido formalmente a Guaidó como líder, funcionarios estadounidenses de alto rango han denunciado a Maduro y han dejado claro que respaldan los esfuerzos del opositor para que haya un gobierno de transición. El año pasado, oficiales del gobierno de Trump se reunieron en secreto con integrantes de las fuerzas armadas que aparentemente planeaban un posible golpe de Estado.

El vicepresidente estadounidense Mike Pence se dirigió directamente a los venezolanos en un video publicado el 22 de enero en Twitter en el que dice que Maduro es “un dictador sin derecho legítimo al poder” y asegura que los estadounidenses: “¡Estamos con ustedes! Los apoyamos y los seguiremos apoyando hasta que la democracia en Venezuela sea restaurada”.

La oposición política ha aprovechado estas muestras de apoyo para incentivar a la gente a salir a protestar el miércoles.

De cara a la fecha programada para las protestas, los líderes de oposición dijeron sentirse esperanzados por las multitudes que ya han acudido a los mítines y cabildos, así como algunas manifestaciones callejeras durante esta semana. Creen que puede haber un punto de inflexión si hay deserciones de alto nivel entre los militares que han ayudado a Maduro a mantenerse en el poder.

Sin embargo, también es posible que haya más represión a las protestas y una oleada de arrestos de políticos, incluido Guaidó.

También es muy posible que los venezolanos, muchos de los cuales están descontentos con la oposición o temen a la represión violenta del gobierno, no respondan a la convocatoria de Guaidó de manera masiva.

Guaidó con otras figuras destacadas de la oposición, como Lilian Tintori (centro), en una conferencia de prensa en 2015 CreditFederico Parra/Agence France-Presse — Getty Images

El venezolano —alto, delgado, propenso a bailar en público y a llamar la atención cuando da discursos— se involucró en la política cuando era estudiante en Caracas. Ahí encabezó protestas en contra del entonces presidente Hugo Chávez después de que él buscara cerrar la televisora de mayor antigüedad del país como parte de un esfuerzo para acallar a la prensa.

Después de la universidad, donde estudió ingeniería, a Guaidó le ofrecieron un trabajo en el sector privado para el cual se habría tenido que mudar a México, según un amigo suyo, Juan Carlos Michinel. No aceptó el puesto.

“Queríamos empezar aquí el cambio”, dijo Michinel. “Decidimos quedarnos en Venezuela”.

Voluntad Popular, el partido de Guaidó, es de las fuerzas de la coalición opositora más insistentes en protestar contra Maduro en las calles. Leopoldo López, el político en prisión domiciliaria y mentor de Guaidó, fue condenado a más de trece años de cárcel por encabezar las manifestaciones antigubernamentales de 2014.

Es posible que el surgimiento de Guaidó como la cara de la oposición resulte en una postura de mayor confrontación contra el gobierno para la cual será más necesario que nunca conseguir aliados entre las fuerzas armadas, dijo Tintori.

“No tenemos armas, así que necesitamos al ejército”, comentó.

Norka del Valle Márquez, madre de Guaidó, indicó tras ser contactada después de la retención de su hijo que se siente nerviosa respecto a lo que podría sucederle a él y a sus colegas por incursionar en política.

“¿Me preguntas que si tengo miedo? Claro”, dijo. Pero añadió que Guaidó ha trabajado mucho para llegar a este momento.

“Han sido años de lucha”, aseguró. “Nunca ha querido dejar el país. Está arraigado a su tierra”.